lunes, 16 de marzo de 2009

Historia - Temas Cortos (1 – 8)

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Bloque 1

1.1 El proceso de hominnización de la península. Los primeros hallazgos

Para comenzar, llamamos hominización al proceso de evolución que sufre el hombre desde los primeros homínidos hasta su estado actual.

Los hallazgos más antiguos en la península pertenecen al Paleolítico Inferior (2,5 MA-100.000 aC). El más antiguo, es el hallazgo de una mandíbula, de en torno al 1MA aC, en Orce (Granada). Sin embargo, los restos con más valor arqueológico de este periodo se encuentran en la Gran Dolina de Atapuerca (Burgos). Pertenecen a 6 individuos, denominados Homo Antecessor, al ser los más antiguos de Europa, y probablemente proceden del Homo Ergaster de África. Además, de este mismo periodo se han encontrado también en Atapuerca restos de 32 humanos (seguramente muertos en combate) de unos 350.000 años de antigüedad, y pertenecientes al Homo Heidelbergensis.

Del siguiente periodo, el Paleolítico Medio (100.000-35.000 aC), existen numerosos yacimientos en Bañolas, Gibraltar y Valencia. Esta numerosidad hace suponer que las condiciones geoclimáticas de la Península eran propicias para el hábitat humano. Cosa especialmente acentuada durante periodos de glaciación, en que el clima peninsular no era frío como en el resto de Europa, sino templado. Esta etapa se caracteriza por la celebración de enterramientos (sentido de la trascendencia) y por el uso del fuego.

Se han descubierto muchos más yacimientos del Paleolítico Superior (35.000-10.000 aC). Son restos del Homo Sapiens Sapiens, con el que aparecen las primeras muestras artísticas, especialmente por la zona Cantábrica donde destaca el yacimiento de Altamira.

Al final del Paleolítico, con la aparición de la agricultura, ganadería y poblados, se inicia el llamado Neolítico.


 

1.2 Los pueblos prerromanos

Hacia el 900 aC, aparecen en la Península una serie de pueblos de los cuales no tenemos noticias escritas hasta el s. V aC.

Los iberos son un conjunto de pueblos que suponen una cultura autóctona. Vivían en el levante y sur peninsular, en poblados independientes (ciudades estado) regidas por un monarca. Tenían una lengua común, y escritura propia, además de un arte de gran interés (p.ej, Dama de Elche). Sus principales actividades económicas eran la explotación de los metales y el comercio con el Mediterráneo.

Dentro de los iberos, cabe destacar la civilización sur-occidental peninsular de los tartesos, de gran esplendor. Dedicada sobre todo al comercio de metales y orfebrería, eran además grandes navegantes (llegando hasta las Cassitérides). Sin embargo, en el s. VI aC decae, y forma parte del grupo Ibero.

Los celtas, por otro lado, vivían en la parte Norte y Occidental de la Península, eran de origen indoeuropeo y provenían del centro de Europa. Fueron llegando a la península en oleadas a partir del 1000 aC, estableciéndose en pequeños poblados (castros). Eran buenos manipulando metales, aunque su actividad fundamental era el pastoreo. También tenían una lengua propia común, pero estaban menos desarrollados que los iberos: tenían estructura tribal (agrupados en clanes), la tierra era comunal, etc. En cuanto al arte, hacían figuras de hierro, en las que destacaban los galaicos.

Finalmente, en la zona de confluencia entre celtas e iberos (en la Meseta) se encuentran los celtíberos. Son producto del intercambio cultural entre ambos, y estaban más desarrollados que los celtas, pero menos que los iberos.


 

1.3 Las colonizaciones históricas: fenicios, griegos y cartagineses

A partir del 900 aC comienzan los contactos comerciales entre la Península y otros pueblos mediterráneos.

Como consecuencia de esto, los fenicios fundan hacia el 800 aC el llamado Gadir (Cádiz) como enclave comercial. Eran un pueblo dedicado principalmente al comercio, proveniente del próximo Oriente, y habían creado por el norte de África una serie de colonias comerciales antes de llegar a la Península. Aquí, posteriormente, fundaron también Malaca, Sexi, etc. por la costa Sur Oriental, y desde ahí fueron extendiendo su influencia. Trajeron avances como la acuñación de moneda, la utilización de pesos y medidas para el comercio, el alfabeto, el torno alfarero, las salinas y la salazón, los sarcófagos, etc. Sin embargo, en el s. VII aC Tiro, capital de Fenicia, fue ocupada por Persia, poniendo fin a su dominio.

Mientras, los griegos van creando dos tipos de colonias por el Norte del Mediterráneo: comerciales y de poblamiento. Hacia el s. VIII llegan los foceos (pueblo griego) a la Península, fundando colonias como Rosas, Ampurias y Sagunto. Nos aportaron un modelo de ciudad, trajeron cultivos como la vid y el olivo, y animales como la gallina y el asno, además de gran parte de su cultura.

Finalmente tras haber sido Tiro- la principal ciudad Fenicia- conquistada, muchos de sus habitantes se concentraron en Cartago, una colonia norafricana. Debido a que las colonias peninsulares van decayendo, no va a tardar la entrada de los cartagineses, con objetivo tanto militar como comercial. Estos, conquistan hasta Ibiza a los griegos, con intención de posteriormente extenderse por el resto del mediterráneo.


 

1.4 El proceso de romanización

INTRODUCCIÓN: El creciente esplendor de Cartago acaba frenado por un Imperio que está surgiendo: Roma. Se enfrentan en las 3 llamadas Guerras Púnicas, de las cuales la segunda se desarrolla gran parte en la Península. El primer contacto que Roma tiene con nosotros es el desembarque de tropas en Tarragona (219 aC), y desde allí comienza una lucha por el control de la Península que culmina en el 19 aC con la ocupación de la franja Cantábrica.

INICIO REAL DEL APARTADO: La ocupación peninsular por parte de Roma provoca un cambio gradual en las costumbres y formas de vida al que llamamos Romanización. Muchas de las antiguas se pierden, asimilándose las romanas.

Los iberos apenas oponen resistencia a la ocupación, mientras que celtíberos y celtas sí lo hacen.

Por primera vez, la Península queda controlada por un poder único. Hispania constituye una provincia dentro del Imperio, gobernada por un pretor, y está dividida a su vez en menores provincias administrativas (hasta un máximo de 6), donde impone su sistema judicial. En cuanto a las ciudades, se transforman las ya existentes, y se fundan nuevas, en ambas incorporándose un nuevo modelo: más ordenada, con el foro en el centro (donde se desarrollaba la actividad política y comercial).

A su vez, las tierras se dividieron en latifundios, regidos por patricios. Trajeron también avances a la agricultura, como el arado romano, el barbecho de 3 hojas, la extensión del regadío por toda la zona levantina, etc. y se fomentó la industria de la salazón.

La sociedad quedaba dividida en hombres libres (patricios y plebeyos) y esclavos. Finalmente, se imponen también la moneda romana y el latín, y progresivamente, el cristianismo.


 

1.5 La monarquía visigoda. Las instituciones

En el 409, 3 pueblos bárbaros invadieron la Península. Eran los Suevos (Gallaecia), Alanos (Lusitania y Cartaginensis) y Vándalos (Bética). Sin embargo, estos dos últimos fueron expulsados por los visigodos, con ayuda romana.

Tras la caída del Imperio Romano de Occidente, los visigodos se quedaron con Hispania y parte de la Galia, pero hacia el 507, fueron expulsados por los francos hasta los Pirineos, asentándose entonces únicamente en la Península, con Toledo como capital. El reino visigodo se fundamentaba en la herencia romana y germana, además de en la unidad territorial, política judicial y religiosa (catolicismo) de la Península.

Esta política unificadora va a comenzar con Leovigildo, quien permitió los matrimonios entre visigodos e hispanorromanos, expulsó a los suevos y luchó contra vascones y bizantinos. La unión religiosa va a ser llevaba a cabo por Recaredo, y fue Recesvinto quien hizo lo propio con el sistema legislativo (promulgando el Fuero Juzgo).

La organización política se basaba en el derecho germánico, cuya institución fundamental era la Asamblea de Hombres Libres, liderada por un Rey electo, en un principio, y posteriormente hereditario (lo que desestabilizó el sistema). Éste reinaba con la ayuda del Officium Palatinum, en el que intervenían dos órganos de gestión: la aula Regia y los Concilios de Toledo. Formaban parte del Officium los comes, duces, comités civitates y gardingos.

En cuanto a la cultura, se reducía prácticamente al ámbito religioso.

Aunque los visigodos constituyeron un estado unificado, las constantes sublevaciones de la nobleza, debidas al absolutismo impuesto por los reyes, y la invasión musulmana, van a poner fin al reino.


 


 


 

Bloque 2

2.1 Conquista musulmana y pueblos invasores

El mundo visigodo, tras la muerte de Witiza y con Don Rodrigo, comienza una guerra civil. Uno de las facciones, en el 711 pide ayuda a un ejército bereber, gracias al cual gana la guerra (Batalla de Guadalete). Sin embargo, Tariq, lugarteniente de Muza y líder de su ejército musulmán, se percata de la facilidad y aprovechamiento que supondría el dominio de la península, debido al vacío de poder, y procede a su conquista. Comienza en el 712, y acaba en el 716.

El dominio musulmán se extiende por toda la Península salvo la cornisa cantábrica y los valles pirenaicos. Además, tratan de entrar en tierra de francos, pero son derrotados en Poitiers (732) por Carlos Martel.

Los bereberes se establecen por la Meseta. 18.000 nobles yemeníes y sirios entran en la Península, uniéndose a la nobleza visigoda victoriosa, y ocupando los principales puestos de poder. Se reparten el sur y levante peninsular. Finalmente, los nobles visigodos derrotados se exilian al Norte.


 

2.2 Emirato y califato

La España musulmana se convertía en Al-Ándalus, provincia del mundo islámico. Era gobernada por un emir, delegado del califa musulmán (de la familia Omeya).

A mediados del s.VIII, los Omeya fueron víctimas de la revolución abasí, y quitados del poder. Sin embargo, un miembro de esta familia, Abd-Al-Rahman I, se exilió a Al-Ándalus, donde se autoproclamó emir, y formó el emirato independiente de Al-Ándalus, con capital en Córdoba.

Fue un siglo de prosperidad hasta que, a mediados del s.IX, una serie de conflictos internos debilitaron Al-Ándalus, posibilitando que los cristianos avanzaran hasta la cuenca del Duero. Y no fue hasta el 929, con el autoproclamamiento de Abd-Al-Rahman III como Califa (líder político y religioso), cuando se refortaleció Al-Ándalus. Pasó a ser un califato, se frenó el avance cristiano, se solucionaron las luchas internas, y se venció a los fatimíes (radicales norafricanos que pretendían invadir la Península), además de que se establecieron importantes relaciones diplomáticas internacionales.

Con el descendiente de Abd-Al-Rahman III, vino una época de paz, la cual no fue interrumpida hasta el siguiente Califa, época durante la cual Almanzor, jefe militar del califato, va a iniciar una serie de terroríficas campañas contra los cristianos del Norte. Pero tras la muerte de Almanzor, va a venir una etapa de auténtica Guerra Civil, en el 1002, que supondrá la fragmentación de al-Ándalus.


 

2.3 La crisis del s.XI: Reinos de Taifas

En el 1.031, Al-Ándalus queda dividido en 26 reinos llamados Taifas, independientes entre sí, y liderados por un Rey. Se pueden clasificar en 3 grupos: bereberes, árabes y eslavas. Esta crisis interna, fue aprovechada por los cristianos para ir descendiendo por la Península. Incluso obligaron a algunas Taifas a pagarles tributos llamados "parias" a cambio de mantener la paz.

Ante este avance cristiano, algunas taifas van a buscar ayuda en un pueblo norafricano: los almorávides. Estas tribus consiguen reunificar Al-Ándalus y frenar la reconquista, pero este se vuelve a fragmentar en el 1140. Y es por ello que en el 1147 un segundo imperio norafricano entra en la Península: los almohades. Vuelven a unificar al-Ándalus y consiguen derrotar en un primer momento a los cristianos, pero estos responden más duramente formando un ejército unificado, y proclamando una Cruzada, por la que vinieron caballeros de toda Europa. Los cristianos vencen en 1212, en la batalla de Navas de Tolosa, volviéndose a dividir el mundo musulmán en Taifas, y quedando muy debilitado ante el incontenible avance cristiano.

A lo largo del s.XIII, todo el Valle del Guadalquivir, excepto el Reino Nazarí de Granada, queda bajo dominio cristiano.


 

2.4 Al-Ándalus: Organización económica y social

Al-Ándalus estaba en contacto con las rutas comerciales del Mediterráneo. Su principal actividad comercial consistía en hacer de intermediario entre Asia y Europa cristiana, donde destacaba el comercio de objetos de lujo indios. También exportaba productos agrícolas, minerales y tejidos, e importaba pieles y metales de Europa, y esclavos y oro de Sudán.

Traen de vuelta a la Península el urbanismo. Dentro de las ciudades, las actividades principales eran el comercio y la artesanía, por lo que destacaban la existencia de grandes zocos y zonas de manufacturas. Las principales actividades artesanales eran la cerámica, el hierro y el bronce, la fabricación de vidrio y papel, el trabajo del cuero... Además, acuñaban monedas de oro y plata.

En cuanto a la agricultura, aportan nuevas técnicas de regadío, y cultivos como el arroz, los cítricos, las moreras, caña de azúcar, etc.

Desde el punto de vista social, llama especialmente la atención la mezcla de etnias y religiones. Una minoría árabe (sirios y yemeníes) ocupaba los puestos de poder. Los bereberes constituían el pueblo llano musulmán. En lo referente a los cristianos, había dos grupos: muladíes (conversos) y mozárabes (no conversos). Estos últimos fueron poco a poco exiliándose hacia los reinos cristianos del Norte. Finalmente, también existían comunidades aisladas judías poderosas, y existía un importante mercado de esclavos.


 

2.5 Al-Ándalus. El pensamiento y las letras

La cultura árabe, muy superior a la hispanogoda, procedía de la mezcla entre la helenística y la persa, y tenía también influencia de las culturas china e india. Córdoba se convirtió en el centro cultural más relevante de Europa, y ejerció sobre ésta una importante influencia.

En el plano científico, destacaron la teología y medicina (ya que eran las únicas consideradas válidas por Mahoma), y también tuvieron una cierta importancia la botánica y la astronomía. Era frecuente que los filósofos fueran médicos y teólogos a la vez. Una de sus preocupaciones más importantes fue la de resolver las contradicciones entre verdades de fe y razón, a la cual Averroes respondió afirmando la supremacía de la razón.

En cuanto a las letras, cabe destacar que Al-Ándalus era bilingüe: en ella se hablaba tanto árabe como lengua romance, procedente del latín. En árabe clásico se escribió poesía culta a la que se dedicaron incluso los emires Abd-al-Rahmán I y II, y, en árabe vulgar entremezclado con romance, se escribió poesía popular de temática cotidiana o amorosa. Finalmente, gracias a los traductores árabes se conocieron muchas de las obras científicas de los griegos, persas y chinos.


 


 


 

Bloque 3

3.1 Los primeros núcleos de resistencia cristiana

Entre los s.VIII y XI existieron en el norte peninsular una serie de núcleos no dominados por los musulmanes, que serían el origen de los posteriores reinos cristianos.

El primero de ellos será el Astur-leonés, que surgirá en la cordillera Cantábrica. En esta zona, habitaban pueblos dedicados a la agricultura y ganadería. En el 722 se produjo una escaramuza (Batalla de Covadonga) entre estos pueblos, liderados por el noble visigodo Don Pelayo, y parte del ejército musulmán, venciendo los cristianos, y convirtiendo el hecho en toda una leyenda. Este será el origen del reino Astur. En el siglo IX, comienzan, con Alfonso I y Alfonso II la expansión por el oeste hacia Galicia y hacia el País Vasco por el este. En este proceso tiene mucha importancia el auto-nombramiento de Alfonso II como descendiente de los reyes visigodos, y el hallazgo de la tumba de Santiago, el cual se convertiría en emblema para los combatientes cristianos.

Surge en el este una zona con objetivo defensivo llamada condado de Castilla, que se independizará con el Conde Fernán González.

Los condados pirenaicos pertenecieron en un principio al Imperio Carolingio. Sin embargo, junto con Navarra, se independizarán de los francos convirtiéndose, respectivamente, en los Condados Aragoneses y el Reino de Navarra. El momento más floreciente del reino de Navarra va a ser con Sancho III, con quien abarcará también Castilla y Aragón.

Finalmente, los Condados Catalanes estuvieron desde el s.VIII hasta el X (independizados por el Conde Borrell II) vinculados por vasallaje a Francia, y constituían la llamada Marca Hispánica (frontera ante la invasión musulmana). En el s.XII se anexionaron a Aragón.


 

3.2 Etapas de la Reconquista

Llamamos Reconquista al proceso de avance de los reinos cristianos hacia el Sur peninsular. Durante este proceso se intercalan etapas de conflicto y etapas de paz (mediante pactos y acuerdos). Cabe destacar tres periodos:

Del s.VIII al X: durante esta etapa, el dominio es musulmán. Los Reinos Cristianos ocupan Galicia, País Vasco y el Valle del Duero. Los Reinos Pirenaicos llegan hasta el pie de Monte.

Del s.XI al XIII: El Califato se descompone en Taifas, lo que facilita el avance cristiano. El Reino de Navarra llega hasta el Ebro, Castilla hasta el Tajo en el XI, y hasta Sierra Morena en el XIII; y los C. Catalanes hasta Tortosa. Portugal se vuelve Reino Independiente y continúa la reconquista por su cuenta. Durante esta etapa, el avance cristiano se ve frenado dos veces por los almorávides y almohades.

Del s.XIII al XV. Esta etapa comienza con la Batalla de Navas de Tolosa. A partir de esta, se extiende entre los cristianos una mentalidad de Cruzada, de Guerra religiosa, que va a suponer la rápida conquista de todo el valle del Guadalquivir, salvo Granada. Esta Taifa va a pagar parias a Castilla hasta que es conquistada por los Reyes Católicos en el s.XV.


 

3.3 Modelos de repoblación y organización

Llamamos repoblación al proceso según el cual los cristianos los cristianos van habitando y repartiendo las tierras reconquistadas.

Este proceso va a facilitarse entre los siglos XI y XIII, debido al importante aumento demográfico que se da gracias a mejoras en la agricultura, y al exilio de multitudes de mozárabes hasta territorios cristianos causado por la llegada de almorávides y almohades a al-Ándalus.

Para la repoblación, el primer sistema utilizado va a ser la presura, consistente en la entrega de tierras a campesinos libres, en función de la capacidad que tuvieran para cultivarlos. Estos campesinos repobladores pagaban impuestos directamente al Rey, y se agrupaban entre ellos en las llamadas Villas. A estas villas les va a ser entregados por el Rey unos fueros o cartas pueblas, en que se indicaba la legislación particular del municipio.

En Castilla, especial importancia tienen dentro de las Villas los hombres frontera. Eran grupos de caballeros cuya ocupación era, en un principio, la de defender su municipio ante un ataque musulmán. Gracias a esto, y a incursiones que también realizaban, van a obtener grandes botines y prosperar rápidamente.

A partir del s.XIII, en que la reconquista se hace mucho más ágil, no va a haber gente suficiente para repoblar por el método anterior, por lo que se comienzan a entregar los territorios a nobles u órdenes (religiosas) militares en su lugar. Esto explica la formación de grandes latifundios al sur del Guadiana (en toda Andalucía y Extremadura, salvo Granada).

En cuanto a Aragón, la repoblación se efectúa de manera más lenta, y la división se hace en propiedades más pequeñas. La población que no participa de este reparto va a emigrar, tras su reconquista, a Valencia y Baleares.

Finalmente, la organización social es estamental, y predomina, al igual que en el resto de Europa, el sistema feudal. Sin embargo, en España no se da de manera uniforme, siendo casi inexistente en las zonas fronterizas repobladas de Castilla.


 

3.4 Una cultura plural

En la Península durante el dominio musulmán convivieron varios pueblos de distinta procedencia: hispano-visigodos, árabes, bereberes, eslavos, judíos y francos (estos últimos venidos a través del camino de Santiago). Además, todos estos habitantes practicaban 3 religiones distintas: cristianismo, judaísmo e islam. La relación entre distintos pueblos, y entre distintos cultos, fue fluida, y todos se interinfluían entre sí.

La cultura musulmana fue, durante gran parte de la Edad Media, superior a la cristiana. Eran conocedores de la cultura grecolatina y oriental (China, India, Persia…) y siempre estuvieron más abiertos al saber.

Sin embargo, poco a poco los mozárabes fueron migrando a territorio cristiano, trayendo con ellos el saber acumulado de al-Ándalus, que fue traducido al latín en las escuelas traductoras, como la de Toledo.

Posteriormente, hacia el s.XI, van a llegar a la Península influencias europeas, gracias al Camino de Santiago. Ejemplos son el arte Románico (que se dio, por ejemplo, en los monasterios de la Orden de Cluny) y los Cantares de Gesta. Por influencia europea también van a surgir las primeras universidades (en el s.XIII), en las que además van a tener especial relevancia los judíos (especialmente en el campo de la medicina).

En lo referente a la literatura, los primeros escritos en castellano van a ser las glosas, y posteriormente se desarrollará más la escritura en lenguas castellana, catalana y gallega.


 


 


 

Bloque 4

4.1 Organización política e instituciones de Castilla

Durante los siglos XIII y XV, el Rey fortalece su poder, disminuyendo por tanto el de la nobleza. Ocurren dos momentos importantes: el código de las 7 partidas de Alfonso X, que permite al Rey legislar sin las cortes (repr. del clero, nobleza y alta burguesía) y la instauración del Ordenamiento de Alcalá por Alfonso XI, con el que los reyes obtienen la potestad de modificar leyes y fueros antiguos.

En el siglo XIV, la monarquía se considera de derecho divino, es decir, que la dinastía sería elegida por Dios para gobernar. Y gracias a ello, los reyes toman aún más poder.

En cuanto a la gobernación, el Rey estuvo ayudado de la Curia Regia, que luego evolucionaría en las cortes y los consejos. Las cortes tuvieron carácter decisorio hasta el s. XIII, en que estuvieron relegadas a un carácter meramente consultivo salvo para el reconocimiento del heredero a la corona, y las subidas de impuestos.

En los municipios, el Rey delega en ellos su poder en la figura de los Corregidores, quienes le representan en los Concejos Municipales.

La justicia fue llevada a cabo por las Audiencias, para los ciudadanos llanos, por los Tribunales Eclesiásticos, para el clero, y por el Rey para la nobleza.


 

4.2 Organización política e institucional de Aragón

En el Reino de Aragón, durante los siglos XIII y XV, el Rey fortaleció menos su poder frente a la nobleza. Por tanto, tuvo que gobernar mediante el pactismo con los nobles, y se comprometió a respetar las leyes, fueros y costumbres recogidas en el código de Usatges, para ser reconocido como monarca.

El Rey vivía en Barcelona, y tenía virreyes en Aragón, Valencia y Mallorca.

Las Cortes de Aragón conservan su poder legislativo, y los reyes y nobles se han de regir por ellas y por los fueros. Había cortes en cada reino: Aragón, Cataluña, Mallorca y Valencia, que se reunían cada dos años, pero mientras no estaban reunidas, delegaban su poder en la Diputación General (Aragón) y la Generalitat (Cataluña, Valencia y Mallorca).

Los municipios estaban gobernados por los Concejos (llamándose en Cataluña Consell de Cent y estando formado por prohoms).

En cuanto a la justicia, se impartía de la misma manera que en Castilla, con la excepción de que los nobles podían juzgar a los campesinos bajo su servicio.

Durante estos 3 siglos se dan conflictos entre nobleza y reyes, pero con la entrada de la dinastía Trastámara (s. XV), el Rey fortalecerá su autoridad apoyándose en los campesinos y la baja burguesía.


 

4.3 Baja Edad Media: Crisis demográfica, económica y política

El siglo XIII había sido un siglo de prosperidad para los reinos españoles. Sin embargo, malas cosechas van a extender una hambruna por la población, lo que favorecerá que se extienda la Peste Negra, llegada desde Oriente a mediados del s. XIV, y que acabó con un 35% de la población aragonesa y un 25% de la castellana.

La crisis agrícola va a estar causada por varios factores. El más inmediato será una alternancia de sequías e inundaciones, pero también van a influir las rudimentarias técnicas de cultivo, o el privilegio que se le otorgó a la ganadería frente a la agricultura en Castilla, mediante la Mesta, ya que el comercio de lana producía grandes beneficios.

En cuanto a la economía, gracias a la importancia dada al comercio de lana, y a la crisis demográfica, apenas va a desarrollarse la industria, siendo importante únicamente la textil de Cataluña. Además, debido a la crisis agrícola, los nobles obtendrán menos beneficios, por lo que subirán los impuestos (los llamados Malos Usos). Esto generará revueltas como la de los Payeses de Remensa en Cataluña (prolongada por 50 años aprox.) y las ciudades crearán la Hermandad General, organismo dedicado a defenderse de los intereses de los nobles, ya que los monarcas apenas les prestaban apoyo.

Con todo esto, se producirán además enfrentamientos entre el Rey y la nobleza: En Castilla, habrá una guerra civil entre Pedro I y Enrique de Trastámara, y más tarde otra de Juana la Beltraneja con Isabel I. En Aragón, Juan II combatirá contra la nobleza.


 

4.4 Expansión aragonesa por el Mediterráneo

En el siglo XIII, la corona de Aragón terminará su avance por la Península, habiendo firmado el Tratado de Almizra (1244) con el Rey castellano, por el que Castilla se quedaba Murcia, y Aragón acababa en Alicante. Por el Norte de los Pirineos, su avance estuvo también frenado por los franceses y por el Papa. De esta manera, Jaime I (primera mitad del s.XIII) decidió extender el reino por el Mediterráneo, comenzando él mismo por tomar las Baleares.

Tras él, Pedro III conquistará Sicilia y Jaime II Cerdeña, acabando su conquista a principios del s. XIV. En esta última conquista cobró especial importancia un grupo de mercenarios denominados los Almogávares, cuyo líder fue Roger de Flor. Este ejército estuvo también aliado con Bizancio en la expulsión de los musulmanes de su territorio, pero su Rey, en un acto de traición, asesinará a Roger, por lo que los Almogávares les arrebatarán los ducados de Atenas y Neopatria. Finalmente, a principios del s. XV, los aragoneses (Alfonso V) conquistarán también Nápoles, territorio que será motivo de numerosos conflictos con Francia.

Esta expansión supuso para Aragón un auge comercial y de la artesanía, en que destacaron la industria textil, metalúrgica y naval, y tuvo especial importancia el puerto comercial de Barcelona.

Sin embargo, la crisis del XIV frenará todo este crecimiento.


 


 


 

Bloque 5

5.1 Los Reyes Católicos: La unión dinástica

En el año 1469 se casarán los Reyes Católicos. Son Isabel I de Castilla y Fernando II de Aragón. Isabel será proclamada Reina de Castilla en 1474 tras una guerra civil contra Juana la Beltraneja para suceder a Enrique IV. Fernando sucederá a su padre, Juan II, tras su muerte en 1479.

Con ellos se inicia la primera monarquía autoritaria en España, que buscará la unificación de los reinos peninsulares, la unificación religiosa bajo el catolicismo y la centralización del poder. Además, ambos reyes gobernarán conjuntamente los dos reinos, por el Acuerdo de Segovia. No obstante, cada reino mantiene separadas sus fronteras, instituciones, leyes, moneda… Y, en cuanto a la justicia, se buscó que las leyes fueron comunes a ambos reinos.

La Unión Dinástica se acabó de efectuar con la llegada al trono de Carlos I, nieto de los Reyes Católicos. Pero, a pesar de esta unión, Castilla fue siempre vista como superior a Aragón (en tierras, riquezas, población…)


 

5.2 Los Reyes Católicos: La conquista del reino Nazarí

La Taifa de Granada fue la única no conquistada desde el s. XIII hasta el XV. Esto fue gracias a que pagaba parias a Castilla, y este reino, con las situaciones de conflicto que tuvo, sobre todo en los s. XIV y XV no había podido permitirse tal campaña.

La toma de Granada (1482-1492) supuso 10 años de asedio, y fue provocada por la intención de los Reyes Católicos de unificar todo el territorio peninsular. La conquista comenzará tomando pueblos de la zona de Málaga, y tomará en 1484 un carácter más maduro, con el establecimiento del campamento de Santa Fe, desde el cual se consigue conquistar Málaga ciudad. Desde allí comienzan a asediar Granada, y lo hacen también desde Almería.

Un grupo de nobles nazaríes, además, traicionarán a su Rey ayudando a los cristianos. Con esto, Boabdil decidirá rendir Granada firmando las Capitulaciones en Santa Fe, y se exilia al norte de África. A cambio, los Reyes Católicos se comprometieron a respetar la religión de los ciudadanos musulmanes.

Una vez tomada Granada, en Enero de 1492, Castilla queda libre para dedicarse a otras empresas, como el fortalecimiento de las Canarias o el viaje de Colón.


 

5.3 La organización del Estado bajo los RR CC: Instituciones de gobierno

Los Reyes Católicos fortalecerán muchas instituciones, pero manteniendo sus ámbitos territoriales. También crearán nuevas instituciones en cada reino, entre las que destacará la Inquisición, dedicada a la lucha contra la herejía, y que era la única que podía actuar en toda España.

La figura del corregidor se extenderá a ambos reinos. Se aumentan y reorganizan las Audiencias. Se reforma la Hacienda y se crean numerosas contadurías. Se comienza a cobrar un impuesto de aduanas. Se crea un sistema de diplomáticos y embajadores. Aumenta el número de consejos, entre los que destaca el de Aragón, mientras que las cortes apenas se convocan. Se crean las figuras del Secretario y del Virrey.

Los Reyes controlarán también el clero, mediante su participación en el nombramiento de cargos eclesiásticos, e impondrán su poder frente a la nobleza.


 

5.4 Proyección exterior bajo los RR CC. Política italiana y norteafricana

Con Fernando, Aragón mantuvo la misma política que llevaba en los últimos años. Continuó enfrentado a Francia por Nápoles en una guerra en que participó el Gran Capitán, y victoriosa para España. Gracias a esta derrota de Francia, además, Aragón recuperó el Rosellón y Cerdaña, y ocupó Milán.

Mientras, Castilla, con la pretensión de la defensa ante los turcos, comienza la conquista del norte de África y del Atlántico. Controla Ceuta, Melilla, Orán y Bujía, y mantiene bajo vasallaje a Túnez y Argel. Más tarde, se reforzará Canarias, y esta política expansionista culminará con el descubrimiento de América por Colón.


 

5.5 El descubrimiento de América

En 1492, tras la Conquista de Granada, los reyes Católicos estarán en disposición de atender las propuestas de Colón. La llegada a las Indias era importante por su valor comercial, debido a que la gran demanda de sus objetos de lujo era desatendida, debido al freno de su comercio por el Mediterráneo a causa de los turcos.

Las condiciones de esta empresa se contuvieron en las Capitulaciones de Santa Fe. A cambio de quedarse Castilla con todos los territorios que conquistase, los evangelizaría, y Colón sería nombrado su Virrey.

Para la expedición se construyeron modernos navíos (Sta María, Pinta y Niña) que partieron de Palos en Agosto de 1492. Pararán en Canarias, y de allí saldrán hacia América, llegando a la isla de "El Salvador".

Colón, con este, realizará 4 viajes a América. Tras haber llegado al pacífico, van cayendo en la cuenta de que se encuentran en otro continente, y será Américo Vespuccio quien lo certificará. Sin embargo, España seguirá llamándolo Indias Occidentales en lugar de América. Por ello, a principios del s. XVI partirá una numerosa expedición, liderada por Magallanes, en busca de las verdaderas Indias. Pasando por debajo de Sudamérica, llegarán a Oceanía y acabarán dando la primera vuelta al mundo.

En cuanto a su conquista, España comenzará por derrotar al imperio Azteca en Centroamérica, y a partir de ahí conquistarán parte de Sudamérica (derrotando a los Incas) y llegarán por Norteamérica hasta Florida y California. Esta conquista se hará en nombre de Castilla, proclamándose a los indígenas súbditos del Reino, y manteniendo esta el monopolio sobre el comercio con América (a través del puerto de Sevilla, y regulado por las Leyes de indias).

En paralelo, Portugal llegará a las costas de Brasil, lo que crea un conflicto con España. Para solucionarlo, se firma el Tratado de Tordesillas (1494), en el que se traza una línea que dividía las conquistas en dos zonas: las del este para Portugal, y las del Oeste para España.


 


 


 

Bloque 6

6.1 El imperio de Carlos V: Conflictos internos. Comunidades y Germanías

Carlos V de Alemania, y I de España va a heredar de su abuelo Maximiliano el Imperio Alemán; de su abuela María de Borgoña, Flandes y el Franco-condado; de su abuelo Fernando, todos los territorios de Aragón (incluyendo Nápoles, Sicilia, Cerdeña, Atenas y Neopatria) y de su abuela Isabel, Castilla y sus conquistas (norte de África, Canarias y América).

Llegará a España en 1516, tras la muerte de Fernando el Católico, y sucediendo en el poder al Cardenal Cisneros. Como desconoce el país y el idioma, se apoya en consejeros flamencos, entre los que destacó Adriano de Utrecht. Recorre España para obtener la aprobación como monarca por las cortes, y, tras esto, muere su otro abuelo, y ha de viajar a Alemania para heredar su otro Imperio, dejando a Adriano como Regente en la Península.

Además, subirá los impuestos castellanos, sin consultar a las cortes, para financiar su campaña europea, lo que causará una sublevación en Castilla por parte de campesinos y burgueses (Revuelta de los Comuneros, 1520-1522). Estos exigen que no use dinero castellano para fines externos, que no haga subidas de impuestos sin el consentimiento de las cortes, y que el gobierno de Castilla no sea extranjero. Como no fueron escuchados, buscaron a su madre, Juana, para que gobernase, pero esta no accedió, y Adriano, aliado con la nobleza, derrotará en Villalar a los comuneros y ajusticiará a sus líderes.

Mientras, estallará también en Valencia la revuelta de las germanías, que eran una milicia urbana fundada en las ciudades para su protección ante piratas berberiscos. Estos, aprovechando la inestabilidad de la época, se rebelarán contra la nobleza, pidiendo al regente que les ayude en su causa. Pero Adriano no se pondrá de su parte, por lo que serán derrotados. La nobleza se beneficiará de todos estos conflictos.

Además de estos conflictos internos, Carlos mantendrá luchas con Francia, con los turcos, y con los príncipes protestantes. Finalmente abdicará en 1556, otorgando a su hermano Fernando el Imperio Alemán, y dando los reinos españoles a su hijo Felipe II.


 

6.2 La Monarquía hispánica de Felipe II

Felipe II heredó los reinos de Castilla, Aragón y Flandes, con sus respectivas colonias, y continuó con la idea de la política internacional, de defensa del catolicismo y de mantenimiento de la hegemonía española. En 1580, heredó Portugal, uniendo ambos reinos de ultramar.

En 1571 participó en una cruzada contra los turcos, quienes fueron derrotados en la batalla de Lepanto, lo que frenó su expansión mediterránea.

En 1566 comenzó una sublevación en Flandes por cuestiones religiosas (expansión del protestantismo) y políticas (independencia). Finalmente se llegó a un acuerdo por el que las provincias del norte, protestantes, se independizarían, y las del sur, católicas, permanecían españolas.

Además, tras la llegada al poder en Inglaterra de Isabel I, hubo conflictos con este país, ya que apoyaron a los independentistas de Flandes, e impulsaron la acción de barcos corsarios contra los navíos españoles. Contra Inglaterra, Felipe envío la Armada Invencible, que fue vencida y supuso la primera gran derrota de la monarquía hispánica.

Internamente, también tuvo 3 conflictos. Primeramente, su heredero estuvo implicado en una conspiración contra él. Además, hubo una revuelta de moriscos en las Alpujarras (1568), quienes se sublevaron a causa de que Felipe les prohibió continuar con sus costumbres musulmanas. Fueron derrotados y dispersados por España. Además, Antonio Pérez, Secretario de Despacho, fue condenado a muerte por traición. Pero huyó a Aragón, donde los fueros le protegían. Sin embargo, Felipe II se saltaría estas leyes para perseguirle, lo que causaría la Revolución de Zaragoza. Esta revolución fue calmada, pero Antonio huirá a Francia.

Todos estos conflictos provocarán una crisis en España debido a sus altos costes económicos y sociales. Ésta se acentuará durante el Reinado de su hijo Felipe III que comenzará en 1598.


 

6.3 La España del s. XVI: La unidad ibérica

Los Reyes Católicos habían iniciado ya, mediante su política matrimonial, el proyecto de la unidad ibérica. De la misma manera que se unió Aragón con Castilla, pretendieron hacer lo mismo con sus hijas y Portugal, sin llegar a conseguirlo. Será Felipe II quien retome este proyecto: con la muerte del monarca portugués Manuel el Afortunado, Felipe reclamará su derecho al trono, causando un conflicto otro posible heredero: el prior Don Antonio. Felipe será apoyado por la nobleza y el alto clero, y D. Antonio por el bajo clero y el pueblo. Y será Felipe quien venza, gracias al ejército del Duque de Alba, y se proclamará Rey de Portugal.

En las Cortes de Tovar, se comprometió a mantener las leyes e instituciones portuguesas, y a nombrar un virrey para ese territorio, en quien delegaba su poder.

Aunque se incorporaron a España las colonias y territorios portugueses, su pueblo nunca estuvo contento con la monarquía, y acabarían independizándose un siglo más tarde.


 

6.4 La España del s. XVI: Modelo político de los Austrias

Los Austrias siguen gobernando manteniendo las diferencias de cada reino (instituciones, leyes, impuestos).

Para ejercer su autoridad, contaban con ejército propio: los Tercios (de tierra) y la Armada (de mar).

En cuanto a las instituciones, se mantienen los consejos territoriales (de Indias, Aragón y Castilla) y se crean dos nuevos: el de Flandes y el de Portugal. También se mantiene la Inquisición, el consejo de ejército… y se creó el consejo de estado, para la política exterior, y de quien dependía el consejo de guerra. Todas estas instituciones (salvo el C. de Portugal) se mantendrán hasta el s. XVII.

Para ayudar al Rey en su gobernación, se creará la figura del Secretario de Despacho, que era su hombre de mayor confianza, y posteriormente pasó a llamarse valido. También continúan los virreyes. Las cortes apenas se convocan (casi únicamente para subidas de impuestos), y el sistema judicial se mantiene (ampliándose el número de Audiencias) y no se modifica tampoco la organización municipal.


 

6.5 El Renacimiento en España

Durante los siglos XV y XVI, durante el reinado de los Reyes Católicos y, especialmente, el de Carlos I, llegaron a España las nuevas tendencias artísticas del Renacimiento, gracias al dominio de buena parte de la Península italiana (a pesar de que la sociedad de los Reyes Católicos aún estaba anclada en el espíritu medieval).

En cuanto al pensamiento, comenzó el humanismo, con sus reflexiones sobre la posición del ser humano en el mundo, y la preocupación por la recuperación de la antigüedad clásica. Además, gracias a la invención de la imprenta, se difundió ampliamente el erasmismo, en el que destaca la figura de Luis Vives así como la Universidad de Alcalá.

Finalmente en el plano literario cabe destacar la figura de Antonio de Nebrija, quien escribió la primera Gramática de la lengua castellana. Además, el castellano obtuvo una expresión literaria de gran perfección, y aparecen obras de gran relevancia como La Celestina o El Lazarillo de Tormes, y comienza a tomar importancia la figura de Miguel de Cervantes.


 


 


 

Bloque 7

7.1 La España de los Austrias menores: Los validos

En el s. XVII comienza la llamada etapa de los Austrias menores. Se les llama así porque traerán la decadencia para España. Son 3 monarcas: Felipe III (1598-1621), Felipe IV (1621-1665) y Carlos II (1665-1700).

A lo largo de este siglo, España pierde la hegemonía en Europa, Castilla se hunde y todo el país sufre una crisis social y económica. Finalmente, también se extenderá la peste bubónica.

Los reyes no tendrán interés por gobernar, así que tomarán el poder los Secretarios de Despacho, que pasarán a denominarse validos. Con Felipe III fue valido el Duque de Lerma, quien consiguió la paz en Holanda y expulsó a los moriscos, antes de ser acusado de corrupción y expulsado del poder, sucediéndole su hijo, el Duque de Uceda. El valido de Felipe IV fue el conde-duque de Olivares, quien aumentó la presencia española en la Guerra de los 30 años e intentó la Unión de Armas, lo que provocará la independencia de Cataluña y Portugal. Finalmente, Carlos II fue un hombre totalmente incapacitado para la gobernación, debido a sus enfermedades. Tuvo como valido a un hermanastro ilegítimo suyo: D. Juan José de Austria, y tras éste, el poder estuvo en manos de camarillas: gente de la corte.


 

7.2 La España de los Austrias menores: Los conflictos internos

Con Felipe III, habrá un aumento de la piratería berberisca. El Duque de Lerma culpará de ello a los moriscos (musulmanes conversos, pero que mantenían algunas tradiciones), y los expulsará del país. Esta expulsión trajo consigo dos consecuencias negativas: un descenso demográfico, y el abandono de la agricultura levantina y la artesanía castellana.

Con Felipe IV se reanudará la Guerra de los 30 años, y debido a ello, el Conde-Duque de Olivares tratará de hacer la Unión de Armas, por la que todos los reinos españoles deberían colaborar con soldados y dinero en la guerra. Esto provocará la sublevación de Aragón y Portugal, y habrá también revueltas en Nápoles, Navarra y Andalucía (debiéndose esta última al hambre, principalmente). A la larga, y a consecuencia de esto, se independizarán Cataluña y Portugal.

Finalmente, con Carlos II la crisis interna seguirá agravándose, pero no habrá ningún conflicto importante hasta su muerte, que provocó una guerra de sucesión.


 

7.3 La Crisis de 1640

En 1618 había comenzado la Guerra de los 30 años. Se habían sucedido crisis económicas, sociales y demográficas, y Olivares, ante la mala situación de España decide hacer la Unión de Armas. Esto provoca la negativa de Aragón, a la cual responderá el Conde-Duque enviando ejércitos castellanos a Francia, aliada de los protestantes, pero pasando por Cataluña. Esto hizo que surgiera una revuelta, que fue reprimida en el Corpus de Sangre, lo que a su vez provocará que los catalanes se independizaran, vinculándose a Francia. Sin embargo, pronto volverán a anexionarse a España.

De la misma manera, Portugal decidirá independizarse de la monarquía española, y no solo debido a la Unión de Armas, sino porque llevaban ya tiempo siendo perjudicados por esta dependencia, con ejemplos como el ataque a sus barcos por corsarios ingleses.


 

7.4 La España de los Austrias menores: Política externa. El ocaso de la hegemonía de los Habsburgo

La política exterior española en el siglo XVII va a marcar el inicio de la decadencia, y va a suponer el fin de su hegemonía en Europa, siendo eclipsada por Francia.

Esta política continuó siendo de defensa del catolicismo, causa por la cual España entraría en la Guerra de los 30 años. En esta guerra se enfrentarían en un bando el catolicismo de España y el Imperio Alemán contra, en el otro bando, el protestantismo, con Holanda, Inglaterra, Suecia, Dinamarca, los príncipes protestantes alemanes y Francia (esta última por intereses meramente políticos).

Felipe III mantendrá en un principio una política de paz. Se firmará la Tregua de los 12 años con Holanda, y la Paz de Londres con Inglaterra, tras la muerte de Isabel I. Con Francia, se llevará a cabo una política matrimonial para evitar futuros conflictos. Sin embargo, este periodo se verá interrumpido en 1618, con la entrada en la Guerra de los 30 años. España comenzará con buen pie, obteniendo victorias contra Suecia y los Príncipes protestantes.

Felipe IV decidirá involucrarse más en este conflicto, lo que provocará que al bando contrario se unan Holanda, Dinamarca e Inglaterra. Y, finalmente, Richelieu, por intereses políticos, decidirá también poner a Francia en contra de España. Por ello, la guerra acabará en 1648 con la derrota de España, y con la firma de la Paz de Westfalia, por la que reconoce la independencia de Holanda. Sin embargo, el conflicto con Francia se mantiene hasta que se pacta la Paz de los Pirineos en 1656, tras la derrota española en Rocroi. Felipe IV tendrá que ceder el Rosellón y la Cerdaña y, además, una de sus hijas (María Teresa) se casará con el heredero francés (Luis XIV) para sellar el pacto.

Finalmente, con Carlos II no hay ningún conflicto externo relevante.


 

7.5 Evolución económica y social del s. XVII

El siglo XVII será una época de crisis, desde un punto de vista económico, demográfico y social.

Habrá un descenso en el número de habitantes debido a la expulsión de los moriscos, las hambrunas y la epidemia de peste bubónica que estas propiciarán. Además, se producen muchas migraciones a América, y mucha gente se refugiará en la carrera eclesiástica para huir de las dificultades económicas, por lo que habrá también un descenso en la natalidad.

La sociedad quedará polarizada: por un lado, estará la opulenta nobleza, y por otro, el pobre campesinado. La burguesía es casi inexistente, ya que la mayoría de esta compraba títulos nobiliarios al Rey, que necesitaba recaudar fondos. La extrema pobreza entre las clases bajas provocará un gran aumento en la mendicidad y la delincuencia.

El comercio también entra en crisis. A América se exportan productos europeos, ya que apenas hay industria castellana. Y además, el oro y plata americanos (especialmente de las minas de Potosí) comienzan a llegar en menor cantidad, y el escaso metal que llegaba era utilizado para pagar deudas con banqueros extranjeros. Para tratar de mejorar la situación, el Rey devalúa la moneda, vende títulos nobiliarios e incluso pueblos, emitió pagarés…

Sin embargo, con Carlos II no habrá conflictos externos ni crisis agrícolas, por lo que la economía podrá recuperarse moderadamente.


 

7.6 Mentalidad y cultura en el Siglo de Oro

Se conoce como Siglo de Oro al periodo de tiempo comprendido entre principios del siglo XVI y la primera mitad del XVII, durante el cual la cultura española alcanzó su cima con una importante proyección universal.

Esta etapa está ligada a la defensa del catolicismo y de la Contrarreforma, y es por ello que todas sus manifestaciones tienen un importante contenido religioso. El orden social era inmutable y tanto éste como el poder del Rey eran considerados de origen divino. Sin embargo, toda esta religiosidad era más externa que interna, y los valores más importantes eran el honor y la honra, así como ganarse la vida mediante trabajos no manuales. En cuanto a la filosofía, continúa teniendo como punto de partida la escolástica medieval.

Una buena parte de los escritores de este siglo pertenecían al clero y, de hecho, una pieza típica era el auto sacramental, cuyo maestro fue Calderón de la Barca. Además, destacan autores como Lope de Vega, Góngora, Quevedo y Cervantes, quien escribe el Quijote.

Finalmente, en el campo del arte, tiene una enorme difusión la arquitectura barroca, especialmente la religiosa, y también encontramos importantes escultores y algunos de los mejores pintores de la historia: Velázquez, Zurbarán, Murillo o Ribera, entre otros.


 


 


 

Bloque 8

8.1 La guerra de Sucesión y el sistema de Utrecht

En 1700 muere Carlos II sin descendencia. En su testamento deja como heredero a Felipe V, nieto de Luis XIV; sin embargo, Carlos, el segundo hijo del emperador alemán, reclamará también el derecho al trono, comenzando así una guerra de sucesión. A Carlos, además del imperio alemán, le apoyarán Holanda, Inglaterra, Portugal y Aragón. A Felipe, Francia y Castilla.

Pero mueren el emperador alemán y su primer heredero, por lo que Carlos pasará a ser el nuevo emperador alemán. Debido al temor a que acaparara demasiado poder, Inglaterra, Holanda y Portugal dejarán de prestarle apoyo en la guerra, y pronto será derrotado por Felipe. Se firmará el Tratado de Utrecht, por el cual se ceden territorios europeos a Alemania; se dan a Inglaterra Gibraltar y Menorca, además de darles el permiso para aumentar su comercio con América, y finalmente, se obliga a Felipe a renunciar a heredar la corona francesa.

Sin embargo, a pesar del tratado, Aragón (y sobre todo Cataluña) continúa la revuelta contra Felipe. Para solucionar la situación, Felipe tendrá que asediar y ocupar con tropas la ciudad de Barcelona.


 

8.2 Cambio dinástico del siglo XVIII: Las reformas internas

Felipe V establecerá un nuevo modelo de monarquía en España: absolutista y centralista, traído de Francia. El monarca es la máxima autoridad, es el Estado, ya que obtiene el cargo por derecho divino, y está por encima de cualquier institución. Todos los principios de esta monarquía se recogen en los Decretos de Nueva Planta.

Se eliminan las fronteras entre reinos internos, y España se divide en provincias, cada una con un Capitán General al mando, con poder político y militar. Únicamente permanecerán inalteradas las cortes castellanas, pero apenas son convocadas. Se suprimen todos los fueros menos el vasco y navarro. Se eliminan las instituciones de gobierno propias de Aragón (Generalitat, Concejos…). Se extienden las leyes castellanas a todo el territorio y sólo se mantiene el consejo de Castilla. Se mantiene la figura del corregidor en los municipios.

Se crean varias secretarías de Estado (análogas a los ministerios actuales), que fueron ocupadas en su mayoría por ilustrados. Para controlar la economía se crea la figura del intendente. En Aragón, además se impone la contribución única que todos deben pagar sobre riqueza y rentas, salvo nobles y clérigos.


 

8.3 La práctica del despotismo ilustrado: Carlos III

Carlos III ocupa el trono en 1759. Su reinado por tanto se sitúa en la segunda mitad del XVIII, cuando las ideas de la Ilustración se habían ya extendido por Europa. El Rey traerá estas ideas de Nápoles, donde había gobernado con anterioridad, y su política será de Despotismo Ilustrado: mantiene todo el poder, pero hace reformas para fomentar el progreso.

Su gobierno estará formado por políticos ilustrados, manteniendo al margen a la mayoría de los nobles. Trata también de controlar y apartar de la política a la Iglesia mediante el regalismo lo que tendrá como consecuencia el enfrentamiento y la posterior expulsión de los jesuitas de España.

La economía mejora. Carlos buscará la reforma agraria trayendo colonos alemanes a tierras andaluzas, para que estos implantaran sus métodos más modernos y efectivos. Finalmente, se permitirá a todos los puertos españoles comerciar con América.

En cuanto a la cultura, se crean escuelas públicas, universidades de ciencias experimentales, se mejora el jardín botánico, se crea un gran observatorio, etc. Además, se fomenta el urbanismo y se crea un sistema de correos. Sin embargo, estas medidas apenas afectarán al bienestar de los grupos populares.

Más aún, estas clases bajas entrarán en descontento debido a la subida del precio del trigo y a las malas cosechas, por lo que iniciarán el Motín de Esquilache en Madrid, que acabará con el cese de este ministro.

Finalmente, Carlos III morirá en 1788, siendo sucedido por su segundo hijo, Carlos IV.


 

8.4 La evolución de la política exterior española en Europa durante el siglo XVIII

Con Felipe V se inicia una guerra de sucesión, que terminará con el Tratado de Utrecht. Felipe tendrá dos hijos con una primera mujer, y otros dos con otra: Isabel de Farnesio. Esta mujer trató de recuperar territorios italianos para que los heredaran sus dos hijos, mediante la firma de dos pactos de familia con Francia para la lucha contra Inglaterra. Fruto de estos acuerdos consiguió Nápoles, Cerdeña y Sicilia para su hijo mayor, Carlos, y pequeños estados al norte de los Estados Pontificios (Parma, Toscana y Guastalla) para su segundo hijo.

El reinado de Fernando VI será pacífico, con alianzas y neutralidad en los conflictos. Su política se centrará en la recuperación de la Hacienda y la modernización y reforma del ejército.

Con Carlos III volverán los conflictos. Firmará un tercer pacto de familia, y entrará en la Guerra de los 7 años, en la que España y Francia perderán contra Inglaterra, cediéndoles Florida. Sin embargo, gracias a que Carlos también apoyará a los independentistas estadounidenses, recuperará Florida y Menorca, mediante la Paz de París.


 

8.5 La Ilustración en España

Durante la segunda mitad del siglo XVII se había producido en Europa una revolución intelectual influida por la filosofía deductiva de Descartes y el pensamiento científico de Newton. Su difusión en el siglo XVIII supondrá la crítica a la tradición y la concepción del hombre como ser racional que busca la felicidad y el progreso.

Estas ideas llegarán a España años después, cuando surgirán pensadores de entre la burguesía y parte de la nobleza como Floridablanca, Olavide, Aranda o Jovellanos (que escribe el Informe sobre la ley agraria en que pone de manifiesto la necesidad de una reforma), y tendrán un papel muy importante en las reformas ilustradas de Carlos III.

Los pensadores ilustrados concedieron gran importancia a la educación, al desarrollo científico (por ello se desarrolla el conocimiento de las ciencias prácticas como la matemática, botánica, física, etc.) y a la economía (por lo cual se crean sociedades económicas como la de Amigos del País).

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